28 may. 2026
Hace unos días celebramos uno de nuestros Encuentros Inkietos con Antonio Vázquez-Guillén, socio de A&O Shearman Spain y actual coordinador de la práctica global de litigación y arbitraje del despacho.
Fue una conversación distendida, generosa y sin guion, de esas que dejan poso y ganas de seguir aprendiendo.
Antonio compartió con nosotros el arco completo de su trayectoria, desde sus inicios como abogado del Estado en La Coruña hasta su posición actual al frente de una de las prácticas más reconocidas del mercado internacional. Compartió con tono honesto lo que significa construir una carrera profesional con propósito. Nos habló de la valentía que supone abandonar la seguridad de un cuerpo de élite para reinventarse en la abogacía privada, llegando a un entorno donde todo estaba por demostrar y donde el estatus previo no servía como carta de presentación.
Una de las ideas que más caló en el grupo fue su visión del liderazgo y la gestión de equipos. Para Antonio, el ejercicio de la abogacía en un gran despacho exige dominar tres dimensiones simultáneamente: la técnica jurídica, la dirección de personas y el desarrollo de negocio. Ninguna de las tres basta por sí sola, y el verdadero reto consiste en integrarlas con coherencia a lo largo del tiempo. Su apuesta decidida por generar entornos de trabajo seguros, donde el equipo se atreva a proponer sin miedo al error, resonó con fuerza entre los asistentes.
También resultó especialmente valiosa su reflexión sobre la fidelización del talento. Antonio entiende la incorporación de profesionales no como una transacción puntual, sino como una relación de largo plazo que exige preparar a la organización para acoger y desarrollar a quienes se suman al proyecto.
De izq a derecha desde arriba Marisa Méndez, Emilio Gude, Lidia Zommer, Sara Molina, Guillermo Pérez, Antonio Vázquez-Guillén, Mercedes Carmona y Marisa Delgado.
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