06 mar. 2026
Sara Molina
El sector legal vive un momento de transformación profunda. La tecnología, los nuevos modelos de negocio y la evolución de las organizaciones jurídicas están redefiniendo la forma en que se ejerce el Derecho y también cómo se lideran las firmas.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, este 8M, reunimos conversaciones con mujeres que están influyendo activamente en ese cambio. Desde la innovación jurídica hasta la estrategia de firma, pasando por la gestión de equipos y la transformación organizativa, estas profesionales aportan una mirada sobre el presente y el futuro del sector legal.
Más allá de los cargos que ocupan, estas entrevistas buscan comprender cómo piensan, cómo lideran y qué visión tienen sobre el rumbo que está tomando la abogacía.
La primera conversación es con Sara Molina, socia del área de Legal Tech and Digital Transformation de Pérez-Llorca-España, una de las profesionales que más activamente ha impulsado la incorporación de tecnología y nuevos modelos operativos en la abogacía. Desde esa posición observa cómo la innovación está redefiniendo no solo la forma de prestar servicios jurídicos, sino también las dinámicas de liderazgo dentro de las firmas.
Liderar la transformación tecnológica del Derecho
En el sector legal se habla con frecuencia de innovación. Sin embargo, para Sara Molina el verdadero desafío no está en la tecnología, sino en el cambio cultural que esta exige. A lo largo de su trayectoria ha visto cómo muchas de las resistencias que frenan la transformación del sector no tienen que ver con la falta de herramientas o de recursos, sino con modelos mentales profundamente arraigados.
“El mayor reto sigue siendo cultural”, explica. Durante décadas, el prestigio dentro de la profesión jurídica se ha construido en torno a métricas muy específicas de valor y a una concepción bastante individual del desempeño profesional. La transformación tecnológica obliga a revisar esa lógica. No se trata de sustituir el modelo tradicional de ejercicio del Derecho, sino de ampliarlo para incorporar nuevas formas de crear valor para el cliente.
Ese cambio implica también revisar cómo se organiza el trabajo dentro de las firmas. La abogacía ha sido históricamente una profesión muy autosuficiente, poco abierta a la colaboración con otras disciplinas. Sin embargo, la transformación tecnológica exige precisamente lo contrario: trabajar con tecnólogos, analistas de datos, diseñadores o especialistas en procesos.
Un nuevo espacio de liderazgo en el sector legal
En ese contexto de transformación, el liderazgo tecnológico está generando nuevas oportunidades dentro del sector jurídico, especialmente para las abogadas.
El legaltech ha ampliado las formas en que se puede ejercer influencia dentro de una organización jurídica. Hoy una abogada puede liderar el diseño de un producto legal digital, una estrategia de automatización, un sistema de gestión del conocimiento o una arquitectura de datos jurídicos con impacto directo en el negocio de los clientes y en la eficiencia de las organizaciones.
“Estamos viendo cómo el liderazgo jurídico empieza a construirse también desde la creación de soluciones”, explica Molina. Esto supone un cambio relevante frente a modelos tradicionales en los que la influencia profesional estaba más vinculada a la posición jerárquica o a trayectorias muy concretas dentro del despacho.
En el ámbito de la innovación, el liderazgo se construye de otra manera: desde la capacidad de entender problemas complejos, traducirlos en soluciones operativas y movilizar equipos multidisciplinares para implementarlas.
Muchas abogadas están encontrando en este espacio una forma de ejercer influencia real dentro de las organizaciones.
Innovar también es ejercer el Derecho
La apuesta de Molina por la innovación jurídica nace también de una reflexión sobre el propio concepto de práctica legal. Durante mucho tiempo, la excelencia profesional dentro del sector se ha identificado casi exclusivamente con el asesoramiento jurídico tradicional.
Ese paradigma sigue siendo muy poderoso, pero la transformación del sector está ampliando sus límites.
“El punto de inflexión llega cuando entiendes que transformar cómo se presta el servicio jurídico también es ejercer el Derecho”, explica. Desde esa perspectiva, la innovación no aparece como una alternativa al ejercicio jurídico, sino como una extensión natural del mismo.
Trabajar en innovación permite observar el impacto del Derecho desde una escala distinta. Mientras el asesoramiento tradicional opera caso a caso, la innovación jurídica puede transformar procesos completos, mejorar la toma de decisiones o hacer el Derecho más accesible y eficiente para organizaciones enteras.
En ese proceso de transformación, Molina observa que muchas mujeres están desempeñando un papel especialmente relevante como impulsoras del cambio.
Aclara que no existe un único modelo de liderazgo femenino, pero sí percibe que la diversidad de estilos está ampliando la forma en que se lidera dentro de las organizaciones jurídicas. Con frecuencia, explica, las mujeres que trabajan en ámbitos de transformación actúan como articuladoras entre distintas disciplinas y niveles de la organización.
“La innovación ocurre en las intersecciones”, señala. “Entre tecnología, negocio, operaciones y Derecho. Y en esos espacios estamos viendo liderazgos que conectan personas, equipos y visiones distintas”.
Este enfoque integrador resulta especialmente valioso en entornos complejos como las grandes firmas, donde transformar estructuras consolidadas exige construir consensos, alinear visiones y movilizar a perfiles profesionales diversos.
Transformar desde dentro de las firmas
Liderar procesos de innovación dentro de grandes despachos implica trabajar con estructuras ya consolidadas. Para Molina, el margen para transformar desde dentro existe, pero depende de un factor clave: que la innovación esté conectada con la estrategia global de la firma.
Cuando la innovación se limita a iniciativas aisladas o a laboratorios experimentales, su impacto es reducido. En cambio, cuando influye en cómo se diseñan los servicios jurídicos, cómo se organizan los equipos o cómo se mide el valor generado para los clientes, su capacidad de transformación es mucho mayor.
“Desde dentro se pueden cambiar muchas cosas”, explica. “Desde introducir modelos de trabajo más colaborativos hasta rediseñar procesos jurídicos completos o integrar tecnología en la práctica cotidiana”.
En ese escenario, las firmas que están integrando la innovación en su estrategia están situando también a quienes lideran esos procesos, muchas de ellas mujeres, en el centro de la conversación sobre el futuro del sector.
El liderazgo en la abogacía del futuro
De cara a las nuevas generaciones, Molina insiste en que el liderazgo jurídico del futuro seguirá apoyándose en una base sólida de excelencia técnica. La transformación tecnológica no elimina la necesidad de rigor jurídico; al contrario, la refuerza.
Sin embargo, el liderazgo en el nuevo contexto del sector legal requerirá también otras capacidades: comprender la tecnología, diseñar soluciones jurídicas útiles para organizaciones complejas y trabajar de forma interdisciplinar.
A quienes empiezan su carrera les recomienda también no recorrer ese camino en solitario. Las redes profesionales, los referentes y las comunidades de práctica -especialmente entre mujeres juristas- pueden acelerar el aprendizaje y abrir oportunidades.
Y deja una reflexión final que resume bien el momento que vive la profesión: el sector está evolucionando y muchas de las trayectorias más interesantes son precisamente aquellas que se atreven a explorar territorios nuevos.
Entrevista original publicada en Líder Legal
Vicepresidenta
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