19 ene. 2026
Manuel Asenjo
En Alpha, conocimos a Manuel sin hacer nada especial, con cercanía, honestidad y construyendo una buena relación, ya que para nosotros es importante a la hora de hacer negocios. Manuel quiso aportar desde el primer momento y se apuntó a la idea de ser el primer CIO que escribía su historia en esta revista. Te animamos a leer esta magnífica historia, seguro que te suena más de lo que crees.
El código de mi vida
Si mirases mi perfil de LinkedIn hoy, verías las siglas que todos perseguimos: CIO, CISO, CAIO en una gran firma. Pero si pudiéramos hacer análisis de mi historia, verías que mi "código fuente original" estaba lleno de errores, advertencias y bucles infinitos. No nací con el camino trazado, ni vengo de una familia que entendiera el molde académico tradicional.
De hecho, para mis profesores, yo era ese "mal estudiante" al que miraban con escepticismo. Sufrí el bullying y esa sensación de que no encajar en ningún sitio. Pero fue ahí, en la soledad de mi habitación, donde descubrí algo que me salvaría, el lenguaje BASIC. Mientras otros jugaban al fútbol, yo descubrí que si le daba una orden clara a una máquina, ella actuaba sin juzgarme.
Compilando el carácter en el turno de noche
Sé que muchos de los que leéis esto tampoco empezasteis en un despacho climatizado. Mi carrera no arrancó en una consultora de prestigio, sino en el barro. Fui operador de AS-400, haciendo turnos en vela, vigilando procesos interminables mientras aprovechaba los ratos muertos de la madrugada para sacarme el máster. Aprendí a la fuerza que el conocimiento técnico no se regala, se suda.
Esa etapa me dio algo que ningún MBA te enseña, la capacidad de respetar el trabajo de trinchera. Pasé por la venta de software, entendiendo que la tecnología no sirve de nada si no ayuda a las personas, y viví la euforia de montar mi propia empresa hasta que el muro de la crisis de 2008 nos frenó en seco.
El CIO como traductor, no solo como ejecutor
Cuando esa crisis me obligó a reinventarme, el destino me abrió una puerta de la mano de un cliente de mi empresa, el sector legal. Al entrar en un despacho de abogados, me di cuenta de una verdad incómoda: la tecnología y el derecho hablaban idiomas distintos.
Ahí encontré mi verdadero valor. No se trataba de ser el que más sabía de servidores, sino de ser el traductor. Me convertí en el puente entre la estrategia de negocio y el departamento de TI. Entendí que para ser relevante, tenía que dejar de ser invisible y empecé a trabajar mi marca personal, compartiendo mis errores y aprendizajes.
Mi Triple Corona: CIO, CISO y CAIO
Hoy, me enfrento al reto más "hercúleo" y apasionante de mi vida. Un gran despacho decidió apostar por mí para una misión que va más allá de mantener las luces encendidas. Soy CIO, CISO y CAIO. Gestiono la infraestructura, la seguridad y la revolución de la Inteligencia Artificial.
Las horas son largas y la responsabilidad pesa. Pero siento que he tenido un renacer. A veces, cuando cierro el portátil tras un día duro, miro hacia atrás y veo a aquel chico que sufría en el instituto. Me dan ganas de decirle que aguante, que todo ese sufrimiento se convertirá en la resiliencia que hoy me permite liderar.
Un mensaje para mis colegas
Si estás leyendo esto y sientes que tu carrera se ha estancado, o que el síndrome del impostor te acecha, recuerda esto: el código de la vida se puede reprogramar. No importa si tienes 20 o 50 años; nunca es tarde para reinventarse o aprender una tecnología nueva.
El éxito en nuestra profesión no es una meta final ni un cargo en una tarjeta; es la constancia de seguir caminando cuando el sistema se cae. Yo lo reprogramé, y estoy seguro de que tú también puedes.
Entrevista publicada en Alpha Consulting
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