¿Podrá diferenciarse un despacho utilizando la inteligencia artificial?

11 de junio, 2018

Hace menos de cinco años que disponemos de herramientas que utilizan algoritmos de inteligencia artificial para ayudar a los abogados y sus despachos a realizar tareas de forma más rápida y eficaz.

El debate sobre la conveniencia o necesidad de utilizar estas herramientas está ya superado. La gran cantidad de este tipo de herramientas, su diversidad y distintas propuestas de valor pueden llegar a marear a quién intenta decidir cuál utilizar, pero su utilización está fuera de toda duda.

Valor diferencial de la inteligencia artificial

El debate está ahora sobre el valor diferencial, ante potenciales clientes, de utilizar algoritmos de inteligencia artificial en los despachos. Mi opinión siempre ha sido que sí pero ahora, con algo más de perspectiva y a la luz de las opciones y el uso que los despachos hacen de esta tecnología, matizaré esta afirmación.

En este momento, veo situaciones distintas en las opciones de uso de inteligencia artificial por los despachos:

  • Por un lado, está la contratación de soluciones casi estandarizadas o “out of the shelf”. Se trata de soluciones diseñadas para actividades muy concretas como el análisis de contratos, la contabilización de facturas o la automatización de procesos. Algunos referentes muy conocidos ya dentro de esta categoría son Kira Systems, Luminence, Ravn, eBravia, Diligent, Kim Technologies, Exact…

Estas tecnologías serán de obligado uso para aquellos que realicen determinadas actividades como las due dilligence, análisis de grandes volúmenes de contratos, contabilidad, análisis financiero, etc. y su valor diferencial estará en la cantidad y calidad de los datos con los que cada despacho entrene el algoritmo del sistema contratado. Los despachos grandes tienen aquí una ventaja respecto de otros más pequeños con menor acceso a datos, pero ésta es una ventaja compartida entre despachos de una misma categoría por lo que no habrá un gran valor diferencial entre ellos.

La mayoría de este tipo de herramientas ofrece múltiples opciones para integrarse con otras aplicaciones, ya sean sistemas CRM, ERP u otras herramientas de inteligencia artificial complementarias. Construir un ecosistema tecnológico en base a integraciones, es decir, evitar que las aplicaciones funcionen aisladamente unas de otras como resulta habitual ahora, puede aumentar la diferenciación entre los despachos. Falta aún algún tiempo para que veamos estos ecosistemas integrados funcionando como relojes, pero es el camino a seguir por los grandes despachos y aquellos que quieran seguirles.

  • Del otro lado, está la contratación de soluciones flexibles de inteligencia artificial con las que rediseñar servicios o crear nuevos. Algunos ejemplos también conocidos son las empresas Neota Logic o Fastcase que ofrecen sistemas sencillos de implementar tipo “drag and drop” en su mayoría. Para hacer una analogía rápida y sencilla y salvando las distancias, serían sistemas algo parecidos a lo que podría ser un constructor de páginas web como WordPress en la forma de funcionar. Permiten crear un sinfín de aplicaciones con las que un despacho puede diferenciarse en el mercado a la vez que son utilizadas como potentes herramientas de marketing aprovechando el efecto “moda” de la inteligencia artificial.

Esto es justamente lo que están haciendo las startups tecnológicas del sector jurídico en una encomiable labor de acercar estas soluciones a los despachos de todo tipo y tamaño o, directamente, al cliente final.

Estas nuevas aplicaciones son fácil y rápidamente copiables una vez la competencia se hace eco de la solución ideada, pero el valor diferencial estará en los mejores resultados que un cliente pueda obtener con los aplicativos de un despacho comparados con los de otro.

El valor está en las personas

La diferenciación no vendrá por la tecnología. La tecnología es replicable y está al alcance de todo despacho. Esta se convertirá, si no lo es ya, en una comodity que todo despacho deberá tener.

Es el uso que el despacho haga de la tecnología lo que le permitirá diferenciarse. Este uso vendrá determinado por el grado de expertise de sus profesionales, por su habilidad de trasladar este conocimiento a los algoritmos de que disponga, a su capacidad para entrenar, adaptar y mejorar los sistemas.

Estas son tareas que hacen las personas, las hacen los abogados trabajando junto a programadores, a desarrolladores de software, a profesionales de otras áreas. Pero ningún despacho podrá avanzar en esta forma de utilizar la inteligencia artificial y lograr una diferenciación en el mercado sin que se den dos condiciones:

  • Una cultura digital en los profesionales de la organización que comprendan esta realidad y estén dispuestos a adaptar su forma de trabajar adquiriendo las competencias digitales adecuadas y necesarias y
  • Una transformación digital de la organización que asegure una base sólida y estructurada de datos con los que entrenar y alimentar los algoritmos.

Conclusión

El camino hacia la diferenciación en el mercado sigue pasando, como ha sido siempre, por la profunda experiencia de los profesionales de una firma en áreas concretas de conocimiento. La diferencia es que hoy ese conocimiento puede retenerse utilizando las tecnologías adecuadas. Los despachos grandes, con  mayor volumen de datos, tiene más capacidad para entrenar los sistemas de inteligencia artificial, pero si desean convertir esta realidad en una ventaja competitiva, tendrán que construir aplicaciones que les permitan obtener un mejor aprovechamiento de los datos en beneficio de sus clientes.

[El artículo original está publicado en el blog oficial del Consejo General de la Abogacía Española]