¿El colapso de los despachos profesionales?

17 de septiembre, 2017

El crecimiento de los despachos profesionales descansa en tres pilares.

El primero es un sistema de producción heredero del taylorismo. La división de los despachos en departamentos o áreas funcionales, la productividad y eficiencia como medida del valor de los empleados y los procesos, o retribuciones vinculadas al rendimiento de esos empleados, tienen su origen en el método de organización científica del trabajo elaborado por Frederick Taylor en los primeros años del siglo XX, adaptado posteriormente a las firmas de abogados y extendido más tarde a despachos profesionales de otros sectores como la auditoría o la consultoría.

El segundo de los pilares es la captación y retención de negocio en mercados de clientes con características socioeconómicas comunes (llamados en marketing “segmentos” o “nichos”), a quienes el despacho ofrece servicios o productos idénticos, o con pequeñas variaciones, en concurrencia con otros despachos similares que venden servicios parecidos.

El tercer pilar lo constituyen los planes estratégicos y de negocio (marketing, financiero, etc.). La labor de planificación de un despacho es una consecuencia ineluctable de las consideraciones descritas en los dos pilares anteriores. Por un lado, estimar la producción como un sistema piramidal o en cascada conlleva la necesidad de planificar y controlar la productividad y los costes -de manera especial, el tiempo empleado en cada tarea en relación a la retribución de quien la desempeña-. Por otro lado, la segmentación del mercado de clientes, las acciones de captación y retención y la entrega de un servicio satisfactorio -secuencia clásica del marketing o desarrollo de negocio-, implica un trabajo de diseño, ejecución y control en el tiempo que requiere una programación mínima.

En estos tres artículos, profundizamos sobre estos temas:

¿El colapso de los despachos profesionales? (Parte I)

¿El colapso de los despachos profesionales? (Parte II)

¿El colapso de los despachos profesionales? (Parte III)